Desde que comenzara la crisis, son muchos los ‘doctores’ que han intentado hacer valer sus recetas para curar a nuestra economía. En este caso, como en todos, los hay que prefieren mirar a los ojos del paciente y hacer un tratamiento que sea lo menos lesivo posible y que garantice la sanación del enfermo. Pero hay otros que apuestan por un recetario brutal, completamente lesivo, un conjunto de amputaciones que, una vez finalizado el tratamiento, dejen al paciente para el arrastre.
El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, algunos de los dictámenes de la propia Unión Europea son sólo algunos de los integrantes de ese colegio médico que busca la sanación sin importar, paradójicamente la salud del enfermo una vez pasada la enfermedad.
Sin embargo, ante esas fórmulas que pretenden perpetuar el modelo económico que nos ha traído a esta situación, abogo por otras que intentan crear nuevos equilibrios, nuevos paradigmas en las relaciones sociales que permitan la obtención de beneficios en las empresas y que los derechos sociales de los trabajadores no se vean mermados.
Al leer algunos artículos de prensa durante estos días, parece que no hay más salida que la de hacer más pobre al pobre y más rico al rico, para que podamos salir de este túnel. Y no, personalmente no puedo estar de acuerdo con esos postulados.
¿Hablamos de productividad? Ahora hay mucha gente que habla de ella. Parece que el salario hay que ajustarlo a ella, pero ¿Y si la productividad la alcanzáramos sin bajar los salarios? ¿Y si esa productividad se buscase haciendo partícipes a los trabajadores de los beneficios, de los éxitos de las empresas en las que prestan sus servicios? De ese modo trabajadores y empresarios participarían de la productividad a través de la revalorización de su empresa.
Si la productividad se ajusta sólo vía salarios acabaremos como el mercado laboral chino. Y eso no es nada deseable. A mi juicio, es mucho más importante que los trabajadores se sientan parte de la empresa y se impliquen en la toma de decisiones, en sus estrategias y, por ende, en sus beneficios.
Manolo Recio
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Completamente de acuerdo con sus planteamientos, la poductividad debe debe venir de las mejoras obtenidas en la organización y para ello hay que aplicar un sistema de gestión basado en las personas,la comunicación y la motivación. No es suficiente hacerlo sólo en la empresa privada,la reordenación del sector público andaluz y la aplicación de la legislción existente ofrecen una oportunidad única para mejorar la administración pública andaluza.No se puden percibir incentivos, productividad como un elemento consolidado. La percepción debe venir acompañada de un sistema de evaluación del desempeño donde se motive al personal y se tenga por horizonte la excelencia del servicio público.El reparto igualitario es una verdadera tropelía qu provoca todo el efecto contrario.Es nuestro deber y la ciudadanía nos lo exige. ánimo y valentía para tomar las decisiones.
Estando relativamente de acuerdo con la filosofía del post,ahí están casos de éxito como mercadona, si me gustaría realizar un par de apuntes:
1. No se debe caer en la tentación de utilizar conceptos sin profundizar, si se participa de los beneficios entiendo que también se es partícipe del riesgo y, en su caso de las perdidas.
2. En España somos tremendamente improductivos, esto es que el debate se debería centrar en torno a qué es la productividad y porqué culturalmente la ligamos a horas de trabajo más que a resultados.
Con esto, ¿que opina usted modelos retributivos en que se trabaja por resultados puro y duro? digamos 50% salario base fijo y el resto en variable dependiendo del beneficio de la empresa, el resultado de la unidad y el desempeño personal en el puesto.
Y, por otro lado, ¿Como se traslada este concepto de “productividad” que usted predica a la Administración de la que es dirigente? ¿en base a que objetivos o resultados? ¿Con que instrumentos retributivos?
Muchas gracias por su atención,
La productividad es un concepto más complejo de aplicar en el ámbito de los servicios. En el de los servicios públicos igualmente. SIn embargo, desde hace ya años se lleva aplicando el concepto de productividad en la Administración Pública. Los modelos retributivos que se basan sólo en el cumplimiento de objetivos no me gustan. Creo que además de desequilibrados no ayudan a conseguir la motivación de los trabajadores de una organización.
Saludos.