El paleto australiano que ayudó al rey

Kings Speech Poster El paleto australiano que ayudó al rey

El discurso del rey

Una película, sobre todo cuando es buena, puede tener varias lecturas. Acabo de ver hace unos días ‘El Discurso del Rey’ y me ha parecido que tanto el director, como los guionistas y actores hacen un excelente trabajo.

Muchos pueden interpretar que esta es la historia de un tartamudo que lucha de forma tenaz contra su problema para poder ser Jorge VI, rey de Inglaterra. Sin embargo, me gustó de forma especial el papel del ‘doctor’ que le ayuda a superar su principal preocupación que no era otra que la tartamudez.

La figura de Lionel Logue ese ‘doctor’ no tiene desperdicio. Nacido en Australia, lo que para la Inglaterra de la época es sinónimo de paleto, hijo de expresidiario. Muy marcado por su condición de actor frustrado, es un tipo mal encarado que, a pesar de todo esto y mucho más, se convierte en el elegido por el Rey.

No era ‘doctor’ por una universidad prestigiosa del Reino Unido, sino por la universidad de la vida de la Australia de principios del siglo pasado. Después de ver la película entiendo que son dos las razones por las que el monarca inglés lo elige a él frente a otros rivales más preparados académicamente.

Primero, más que un ‘doctor’ era un profesor que combinaba a la perfección las virtudes del conocimiento y la serenidad. Tenía el temple necesario para ser capaz de saber que alguien que quiere aprender nunca se debe situar en posición de superioridad respecto al que le está enseñando.

Segundo, quizás por haber fracasado en lo que era su principal aspiración en la vida, ser actor, sabía que la humildad intelectual debía ser la característica presente en cualquier persona que quiere ayudar a otra. Y tener mucha, pero que mucha, paciencia.

Llevo varios días viendo noticias que no tienen en cuenta estos aspectos básicos de la convivencia en libertad. Las aptitudes de una persona para ser la idónea en un determinado momento y cumplir una función importante, no sólo vienen dadas por su titulación académica. En ocasiones hay que darle un valor paralelo a sus cualidades innatas, a sus condiciones personales que pueden hacer de ese sujeto el más adecuado para un misión.

Yo invitaría a ver esta película a todos los que piensan estar en posesión de la Verdad absoluta, lanzando ataques a diestro y siniestro. Y a los que reciben esos ataques furibundos: paciencia, mucha paciencia.

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2 comentarios a El paleto australiano que ayudó al rey

  1. Luis Reche dijo:

    Acertada reflexión.
    Vivimos tan en la superficie, que lo del “ser” hace ya tiempo que ha sucumbido ante el “parecer”. Los tiempos no permiten profundizar y los ritmos no esperan a ver los resultados. La consecuencia, nos movemos en círculos, sobrevolando los problemas pero no aterrizando o no queriendo aterrizar.
    Está claro que “alguien que quiere aprender nunca se debe situar en posición de superioridad respecto al que le está enseñando”. Sin embargo, medido en términos de rentabilidad, creo que esa actitud no es la que más al alza se cotiza hoy en día. Y de la humildad, ni hablemos!!!.
    Y hablando de rentabilidad, de medida, es claro que para el desempeño de una función, el punto de partida se sitúa en poseer los conocimientos necesarios, como no podría ser de otra manera. Aunque la cosa no es tan simple dada la naturaleza del objeto en cuestión, ¡¡¡PERSONAS!!!. Esto, junto con el hecho de que afortunadamente no somos ni medibles ni igualables, pues eso, un lío de tres pares que le tocará desliar al que le corresponda liderar (no todo iba a ser bueno).
    Saludos.
    Luis Reche.

  2. Laura dijo:

    A mi la película esta me encantó.
    Es sin duda una de las mejores que he visto en mucho tiempo.
    Y me emocionó tanto el discurso final como la música de Beethoven que la acompaña

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