Leo con atención las proyecciones sobre quién dominará económicamente el mundo en el año 2030. En el gráfico adjunto se puede ver cuál es la situación de la que venimos y hacia la que vamos.
Utilizando la fórmula de Hollywood, podemos decir: …y el ganador será China. Y además por goleada. Casi duplicará en poder económico a Estados Unidos.
No voy a entrar en los detalles de la previsión que, por otra parte, he de decir me parecen solventes. Muchos pensarán que se ve venir: China se ha convertido en la fábrica del mundo gracias, entre otros motivos, a las deslocalizaciones de las empresas de los países desarrollados; ha comprado la mayor parte de las materias primas a nivel global (especialmente en África y Sudamérica); está llevando a cabo una fortísima inversión en formación y en I+D+i; y prodriamos añadir un largo etc. etc.
Pero hay algo que me preocupa: ¿cuál será la influencia que ese poderío económico tendrá en el modelo laboral y social del mundo desarrollado y principalmente de Europa?
China se basa en un modelo desarrollista que no tiene en cuenta la sostenibilidad en ninguno de sus aspectos. Desde el punto de vista laboral es un modelo esclavista. Sólo hace falta ver cualquiera de los programas en los que se ven las condiciones laborales de las personas que prestan su trabajo en algunas de las multinacionales deslocalizadas allí. No quiero pensar cual serán las condiciones de los que no están sometidos a la presión de los consumidores internacionales.
Tengo claro que muchos de nosotros creemos que el modelo a seguir no es el chino. Acabaría con el modelo social y económico que tanto no ha costado construir, provocando unos niveles de desigualdad que nos harían retroceder cientos de años atrás en nuestra historia.
En nuestra mano está tratar de cambiar el rumbo que nos traza esta previsión para que finalmente podamos decir: Los ganadores somos todos. Y para eso nos hace falta equilibrar los poderes económicos con políticas y acciones que nos lleven a un mundo sostenible económica, social y medioambientalmente. Ese mundo no es el que proyecta esta previsión. ¡¡Cambiémosla!!






