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La última frontera: IGUALDAD PARA SER EMPRESARIO

imagen emprendedor

Nuestra sociedad lleva trabajando siglos en conseguir la igualdad de oportunidades para las personas que la componen. Educación, sanidad, pensiones y colectivos menos favorecidos han sido objeto de numerosas luchas y avances. Aunque ahora mismo vivimos retrocesos importantes en lo que como sociedad hemos conseguido, no es el tema sobre el que quiero reflexionar hoy.

La globalización nos ha traído nuevos retos que demuestran que las instituciones y las soluciones que aportábamos en el S.XX ya no son válidos en el S.XXI. Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos en los países desarrollados es el desempleo. Y un mantra se repite de forma constante: la solución está en el autoempleo, la solución está en los emprendedores.

Parece bastante lógico que la solución venga por esta vía. Sobre todo, comparto que es la que más nos interesa, porque las condiciones que las grandes empresas globales exigen para hacer inversiones tienen consecuencias de devaluaciones salariales, sociales y de condiciones de vida que son indeseables e inaceptables.

Es mucho lo que se ha investigado sobre los emprendedores y el autoempleo. Aun corriendo el riesgo de simplificar mucho, me gustaría apuntar tres condiciones que se deben dar para que nuestro futuro sea prometedor en este sentido.

En primer lugar, hace falta que en el ADN de la sociedad exista una cierta cultura emprendedora. Reconociendo que en nuestro país esto no ha sido un hecho, la mayoría de nosotros fue educado para ser un funcionario o un trabajador por cuenta ajena, hay que reconocer que en los últimos años la imagen del empresario ha mejorado notablemente. Y, sobre todo, a corto plazo parece difícil que se den oportunidades de trabajo por cuenta ajena suficientes para satisfacer la enorme demanda de empleo que existe.

En segundo lugar, hace falta conocimiento. En este sentido también se ha avanzado mucho en los últimos años. Se han desarrollado adaptaciones curriculares en la formación profesional y universitaria que sirve como un primer contacto con el conocimiento que es necesario para poder montar y gestionar un proyecto empresarial. Asimismo hay centenares de cursos, asesoramiento personalizado para poder diseñar el proyecto de negocio y la disponibilidad de alojamientos para poder echar a andar la empresa. Todo estos apoyos se dan gratuitos o casi gratuitos.

Pero la mayor dificultad que existe es la que he dejado para el final. Suponiendo que una persona tiene la voluntad, la ilusión y la decisión de ser emprendedor. Que esa persona ha adquirido el conocimiento y ha diseñado su proyecto para que sea viable y que incluso lo ha incubado durante un tiempo para ver que la realidad respalda sus proyecciones, le hace falta dinero para arrancarlo.

Dado como está el mercado crediticio en este momento, ni que decir tiene que las posibilidades que muchos de los proyectos que se están ahora mismo incubando obtengan financiación son nulas o casi nulas. Si tienes un padre rico seguramente no tendrá problema en dejarte o avalarte los 100.000 euros que, como mínimo, te harán falta para montar tu empresa y pasar los dos primeros años. Si naces en una familia sin recursos, te será imposible porque las garantías que te exigen serás incapaz de aportarlas (ni siquiera ya vale que tu familia te avale con la casa en propiedad, bien cada vez más escaso, porque los bancos ya no las aceptan). Todo esto demuestra que existen desigualdades de partida para ser emprendedor en nuestro país. No sólo desde el punto de vista de cultura emprendedora o de conocimiento, sino sobre todo de acceso al crédito.

La decisión que debemos asumir es que no haya ningún proyecto viable sin financiación. Y para ello, que sea el Gobierno de España a través del ICO el que ponga en marcha una línea de avales, de préstamos reembolsables, prestamos participativos o cualquier otro instrumento financiero, para que cuando la enorme red de apoyo al autoempleo y los emprendedores que tenemos en cada rincón de España de por válido un proyecto no se quede sin financiación.

Nos jugamos nuestro presente, nuestro futuro y la ilusión y el proyecto de vida de muchas personas. Es necesario conseguir la igualdad para ser empresario en nuestro país.